viernes, 4 de febrero de 2011
Cuento de una muerte I.
Duró aproximadamente 6 horas. Si, su muerte fue dolorosa e interminable para ella, pero para mi fue un deleite rebosante tal como el de un delirio enfermizo matando a tu peor enemigo. Y mas el deleite fue el que la culpa me otorgó; nada. Así es; nada. La culpa se harto de tocar el timbre de mi casa sin respuesta alguna, que ahora ha caído en el eterno suicidio. La delicia de su muerte concierne a un evento recientemente ocurrido. Como ya os mencione, yo la mate. Y lo menciono sin culpa u otro sentimiento de pesadez. Fue en una medianoche cuando empecé a planear el plan. No podía dormir y mis pensamientos precipitados nocturnos me orillaron a pensar en su muerte. El gozo paradisiaco no se puede si quiera comparar con el gozo que me provocaría su muerte. Ahora imaginen si yo lo mataba. Y así, esa noche del mes "infierno" fue concluido mi minucioso pero aun imperfecto plan. Verán, ella vivía en un recinto suntuoso para el cual yo trabajaba hace algún tiempo. Pero años de trabajo arduo sin recompensa me hicieron abandonarla. Al día siguiente me desperté en su recinto, aunque yo había dormido en el mío. Aun no me explico el suceso, y no tengo gran interés de saber como pasó. Desperté en su habitación parada, pero no había nadie más que yo. Parecía que se mudaría del hogar, la mayoría de las cosas no estaban. O tal vez los habían hurtado. Pero tampoco me interesa. Baje las escaleras imaginarias de aquel palacio construido con mis manos (las manos de mis pensamientos) y baje tanto, que llegue a un punto que no conocía. La puerta decía subconsciente. Y ahí yacía ella. Alucinante, espectral, bellísima, aturdidora.....monstruosa. Bestialmente horrible! asquerosa, repulsiva, nauseabundo. Trivial. Por eso siempre la odie. Ella estaba de espaldas, así que me acerque silenciosamente. Paso a paso retumbaba en mis oídos su insignificancia, lo que hacia apurarme mas a su destino. Su destino era morir, ese mismo instante....Una vez que llegue a ella, mis manos con garras perforaron su garganta y le sacaron la inspiración. Desesperadamente, le destripe la curiosidad y le saque de la cabeza la perspicacia. Finalicé con destrozarle su palpitante, llena de sangre, filosofía. Y esa fue la historia de como mate mi mente, mis sentidos, mis pensamientos. A mi abnegado Vacio Filosófico.
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mmm.... me suena un poco como a Edgar Allan Poe pero un poco mas obscuro ...
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