Yo no quiero soñar
Al menos que en el sueño, no sienta imposibilidad
De tenerte como amante.
Sería presuntuoso pero cierto
Jactarse de saber,
Que cuando entraste a la misma habitación;
Me miraste con fascinación
Creí tu mirada inundaba cada célula de mi sangre.
No sería difícil decir que te enamoraste
Difícil es decirte que yo me enamoré de ti
Difícil es escribirte algo bueno,
Sin tener que recordar la exquisitez de tu rostro
Y de tus palabras.
Tan para mí sé que eres
Que te juro, encontraré la formula del poder,
Poder enajenarme en tu mirada,
En la lobreguez de noche más profunda
Y evadir a todos los otros.
Si, si. Esa dulce agonía
A la sombra de tu figura presente
A un trecho mínimo de tu mano
El instante no fue más que favorable para mí
Y nadie lo supo.
Si, y si.
Mentiría si te digo que no memoricé tu mano, ahí
En el tiempo
Tan cerca mí mano puesta casi junto a la tuya;
Puesta bajo estrategia
Si, si
Mentiría si aparentara indiferencia, engañaría con mis actos
Cada preciso momento, yo te miraba aunque sea con los ojos del espíritu
¡Que dulcísima agonía!
Divino inútil enamoramiento
Qué difícil alcanzarte,
Y escribirte algo bueno, no obtengo inspiración
Más que pensando en los instantes
Allanados de tu perfección
Que no quiero recordar.